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La Actitud Adecuada en la Práctica del Yoga

Lo que diferencia al Yoga de otras Prácticas

Los asanas llegan a ser ejercicios meditativos

Una de las características más genuinas del Yoga que lo diferencian de cualquier otra actividad es la actitud que se desarrolla ó debe invadir la mentalidad del aspirante.

Esta reflexión que quiero compartir hoy con todos vosotros viene a cuento a colación de nuestra percepción racional analítica que supone, a menudo, un obstáculo en el desarrollo integral personal.

Actualmente tenemos a nuestro alcance una gran cantidad de herramientas de desarrollo personal de todo tipo entre las que ocupa un lugar destacado el Yoga que se está convirtiendo en una de las más populares debido al efecto atenuante demostrado contra estrés, uno de las mayores amenazas que padecemos por nuestro ritmo de vida. Pero no siempre, el practicante, entiende correctamente qué es lo nos trata de transmitir esta maravillosa herramienta de autoconocimiento, sea porque algunos instructores no implantan su esencia ó desvirtúan su integridad quizá porque ellos tampoco lo han entendido correctamente ó lo que es peor, lo han olvidado y mezclan técnicas para dar contenido a las enseñanzas, ó bien porque no nos implicamos totalmente en su aplicación en nuestra vida que es lo que nos hace dar el paso del cambio necesario. A nadie se le ocurre pensar que va a ser diferente haciendo las cosas de la misma manera.

Desde mi propia experiencia a lo largo de más de diez años de enseñanza, he observado que, lo que resulta más difícil al alumno es mantener la actitud  adecuada para “vivir el Yoga”.

Observaciones que se desprenden

Aunque, en general, el sentimiento común es positivo en los practicantes en cuanto a los efectos observados en la salud se refiere dado que hay dos pilares importantes que actúan siempre positivamente y, sobre los que el alumno parte de un nivel crítico casi siempre y, por tanto, el efecto está asegurado, como son: la Respiración ó pranâyama y la Relajación, no ocurre en tal grado con los asanas y la meditación ó técnicas mentales.

  • Solemos sentirnos atraídos por las técnicas que aporta, sobre todo por los ejercicios ó asanas, centrándonos más en su ejecución a toda costa más que en involucrarnos en ellos.
  • Nos dejamos llevar por los efectos terapéuticos de los asanas ó técnicas por separado como si se tratara de remedios concreto para una dolencia determinada
  • Intentamos abordar los asanas más complejos como objetivo prioritario, lo cual nos hace perder la concentración con el consiguiente peligro de lesiones y pérdida de los efectos que buscábamos
  • Queremos variar los asanas continuamente, como si se tratara de una serie de fitness
  • Tenemos prisa por conseguir efectos, sin pasar, en primer lugar, por tomar conciencia de nuestra actividad en cada momento
  • NO somos constantes en la observación de la mente y solemos luchar contra esta

Aun así, como digo, los efectos positivos sobre la salud y la ansiedad son patentes de todos modos pero merman, en cierto modo, la potencialización de estos para una transformación personal verdadera como sería deseable.

¿Cuál es esa Actitud en la Práctica del Yoga?

El segundo verso de los Yoga Sutras de Patanjali Maharashi, texto de referencia , que es, a su vez, la explicación de todo el

la actitud debe incluir la disminución de los procesos mentales

Raja Yoga no dice: “Yoga

Citta-Vriti nirodhah”  o sea “Yoga es la supresión de las modificaciones mentales” ó lo que es lo mismo, Yoga consiste en suprimir toda actividad de la mente, que es, precisamente, con lo que nos identificamos continuamente. Esto es lo que nos resulta más complicado de llevar a la práctica y mantener y es la clave para entender esa actitud intrínseca de las actividades yoguitas que no son pocas.

Yoga es Unión, unificar, armonizar todo en uno mismo y es lo que le diferencia de cualquier otra actividad ó filosofía que no posea el principio Holístico, ó sea, total del ser humano, lo cual implica ser conciente y estar atento a todo lo que ocurre en nuestro cuerpo y mente cuando realizamos una actividad. Esta conexión cuerpo – mente se facilita a través de la respiración como nexo de unión.

Por eso no es tan importante la actividad que se realice sino cómo se realice ó dicho de otra forma ¿Cómo lo vivimos ó sentimos?

El Yoga es un viaje hacia nuestro interior, una aventura de búsqueda hacia nuestro propio universo interior para descubrir nuestro tesoro que no es más que nuestro Ser Interior (atmán). Por eso no importa que realicemos el mismo esquema de la serie de asanas siempre, es más, es deseable,  ni que hagamos el asana más ó menos estético, lo importante es nuestra actitud de observador que se deleita descubriendo algo nuevo en cada sesión, de dejarse llevar por su ritmo respiratorio que comanda al cuerpo marcándole el ritmo lento relajado y fluido durante toda la sesión.

10 Pautas para Mejorar la Actitud y aprovechar al máximo los Beneficios

Cuando realizamos una sesión con su serie de asanas, por ejemplo, yo os recomiendo estas 10 pautas:

  1. No menosprecies los Yamas y Niyamas puesto que son las llaves de la puerta que da acceso a la paz interior previa mediante el cambio de actitud más armoniosa. Aplícalos en tu vida cotidiana. Muchos instructores los pasan por alto y le restan importancia.
  2. Piensa que la respiración con la que comienzas es el hilo conductor de toda la sesión a través del que se mantiene tu conciencia atenta y testigo de todo. Favorece la concentración y mejora los efectos globales. Liga los asanas mediante transiciones para que no se vean aislados ni se rompa tu ritmo. La serie no es más que el paso y concentración de la respiración en diferentes sitios del cuerpo mediante las diferentes posturas. El Universo no discurre sin conexión.
  3. Haz los asanas buscando la perfección pero conociendo y respetando los límites. No imites a nadie. Tu eres único.
  4. Penetra en el interior de tu cuerpo y observa qué te sugiere, cómo te sientes. Siente los músculos, tu expresión, tu piel, tu estado.
  5. En la fase estática de cada asana, mantén tu ritmo respiratorio y presta atención en el lugar dónde sientes que se concentra.
  6. Indaga y descubre qué músculos sobran y cuales son necesarios, relájate
  7. Descubre donde está el equilibrio en el asana que permite mantenerlo sin esfuerzo
  8. Desarrolla la paciencia, no tengas prisa, deja que el asana se haga en ti y se adapte a ti. Busca la comodidad, la sencillez dentro de la perfección.
  9. Visualiza el punto de concentración (kshetra) la glándula, zona ú órgano afectado por cada postura y siente el efecto revitalizador de la respiración concentrada allí. Si se presta, añade un mudrá referente.
  10. Siempre puedes ir más allá, intenta descubrir y sentir la circulación de tu propia energía y la modificación que produce el asana.

El practicante se concentra en su movimiento interiorEspero que con estos consejos mejoren sensiblemente tus series y tomen el cariz de experiencia única y nunca de rutina. ¡Cuéntame tus experiencias!… ¡Me sentiré mejor!.

Ten en cuenta que los asanas implican una adaptación del cuerpo a diferentes posiciones en las que has sentirte cómodo y flexible, como objetivo, de la misma manera que debes ser flexible ante las circunstancias de nuestra vida para que estas se entiendan como un aprendizaje y no como una carga y, de esa manera no nos afecten excepto para contribuir a hacernos más felices por dichas experiencias.

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Namasté,

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