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¿Por qué no acabamos con las Guerras?

Todos estamos acostumbrados al término “Guerra” en nuestra sociedad, también lo hemos estudiado en la Historia Universal donde podemos observar que el hombre a la par que ha ido evolucionando política y social  e intelectualmente, ha estado inmerso en toda clase de conflictos  originados por diversas motivaciones:

  • Religiosas.–  Con el fin de imponer la religión a creyendo que es mejor ó la única
  • Territoriales.– Con el fin de conquistas de tierras para ampliación de otros
  • Culturales.– Con el fin de imponer la cultura propia a los demás
  • Ideológicas.- Lo mismo para unas ideologías políticas y sociales determinadas.
  • Económicas.- Con fines de incrementar la economía en otras zonas más ricas ó por hacerse con el monopolio de ciertas productos.

Normalmente suelen estar mezclados aunque la causa principal  que origina el conflicto sea una de ellas. No obstante el denominador común de todas es siempre la obsesión por someter a otros a criterios que imponemos a la fuerzSoldados en iraka, aunque sea con unas ideas que se presumen a priori como éticas y deseables para otros desde nuestro punto de vista, actitud que produce en el otro la defensa de lo suyo y oposición y, por tanto, desencadena el conflicto subsiguiente.

Una vez expuesta esta introducción para situarnos un poco en algo que todos conocemos, hay que destacar, en lo que se refiere al ser humano y es esta la perspectiva que nos interesa en nuestro blog, que “Guerra” significa conflicto, lucha y, en el ser humano, Conflicto Interior= Guerra exterior, si esta ecuación la llevamos a una sociedad se convierte en Guerra colectiva.

NO olvidemos que, si hemos comenzado diciendo que la guerra siempre ha acompañado al hombre durante su evolución desde que se da cuenta que es distinto a otros y empieza a hacer las cosas de otro modo, se trata entonces de uno de los conceptos simbólicos universales que tiene su Polaridad contraria en La Paz, lo cual nos indica que estos dos extremos como todos los demás, se tocan y se complementan. Citamos por ejemplo la paradoja de la llamada Guerra Santa en la antigüedad, de la cual quedan aún resquicios, en la que se lucha y se mata “en nombre de Dios” ó de Alá, de hecho, precisamente las grandes Religiones que más influencia han tenido en la humanidad como puede ser la Católica ó el Islam, son las que más sangre han derramado.

Por otra parte, igual que nada es absolutamente negro ni blanco, no todo es malo en las guerras

. Con las guerras, quitando la parte de crueldad que suele acompañar, el hombre ha avanzado mucho en otros campos de conocimiento, en el afán de superación de las dificultades tanto en unos bandos como en otros, ha habido hazañas heroicas donde el hombre ha Guerreros valerososmostrado ante esas dificultades extremas su gran corazón, su valor, valentía y todas las grandes virtudes que solo sobresalen en estos extremos.

De la misma manera uno muestra su virtud y sus mejores cualidades cuando hace frente a la adversidad, al miedo, al vicio, etc. Es entonces cuando renace y se siente vencedor, cambiado, evolucionado.

¿Podrí an terminar alguna vez las guerras

?

Sí pero, como hemos expresado al principio, es una empresa difícil porque está ligada al interés personal y al conflicto individual, es decir, a la eterna lucha de los contrarios para la propia evolución humana que, como hemos mencionado otras veces –ver blog “Lucha constante”- genera una sombra que aumentaba en la misma proporción que aumenta la parte de la luz y que genera un escenario sintomático en el exterior para avisarnos de la toma de consciencia que debemos observar para vivir y conciliar estos contrarios. Si esto no lo asimilamos por ignorancia, creeremos que hay que luchar contra ese contrario  como si se tratara de un enemigo y este enemigo se reflejará en los demás y sobre ellos cargaremos para dominarlo, acto que generará una reacción en sentido contrario que causará otra acción, y otra reacción, etc.

Quiero decir con esto que la guerra parte siempre de ese conflicto interno de la misma manera que la enfermedad parte de un desequilibrio interno causado por la percepción negativa de justificar ese conflicto como una La huidaagresión del exterior llámense bacterias y microbios a quienes hay que combatir por todos los medios (Guerra de vacunas y medicamentos) en el caso de la enfermedad o amenaza de nuestros intereses por los seres que consideramos distintos y por tanto inquietantes sean de otra raza, otra cultura u otra religión que por desconocimiento no controlamos, miedo a lo desconocido, a los que tendremos que dominar para evitar esa supuesta amenaza.

Esto sucede a nivel individual pero, de la misma manera que una serie de síntomas se extienden a un tipo de población que lleva una forma de vida parecida y viven en una misma zona geográfica,  en el caso de las guerras estos conflictos internos generan ideologías comunes entre grupos de personas más o menos numerosos, bien porque conviven en la misma cultura y costumbres, produciendo reacciones similares. Solo es necesario que se produzca el estímulo sobre el que se materializa el tipo de conflicto ó “sombra” par a que ocurra esa guerra, que sería lo mismo que una lucha en el caso individual.

Con esto ya tenemos el caldo de cultivo para generar odios y potenciales guerras entre pueblos, naciones ó razas, solo es necesario disponer de un líder egoísta con esas ideologías de dominación y miedo al” “distinto” para que enardezca a una buena cantidad de personas que comulgan con este mismo ideal o esos mismos intereses y que arrastrarán a otras muchas por obligación forzándola  con ayuda de las leyes, decretos tratados, aludiendo a la defensa del honor ó de la Patria ó incluso de su santa y única religión para que se vaya creando una reacción contra esos “otros”, los demás y dominarlos de alguna manera quitándoles sus posesiones y  sus ideologías con el fin de debilitarlos y hacerlos dependientes de “los que se creen en posesión de la verdad y la justicia” y, en definitiva, lavándoles el cerebro para que piensen igual que ellos y . de esta manera estaremos más seguros y tranquilos.

Después es cuestión de tiempo que estos conflictos se hagan costumbres, se hereden y se conviertan en crónicos manteniendo ese odio e intolerancia como algo normal incrementando siempre el armamento defensivo ante una posible amenaza, pero manteniendo también el miedo a al población.

Como pasa con la enfermedad cuando subyugamos una y otra vez los síntomas agudos y curativos mediante los cuales se expresa y nos avisa de que tenemos que cambiar y volver al equilibrio, para dejarnos síntomas más débiles pero crónicos y fatigantes casi irreversibles que nos van deteriorando poco a poco hasta la muerte, pero, hasta entonces, no hemos dejado de aumentar las dosis de medicamentos preventivos, vacunas y toda clase de tratamientos por miedo a una posible amenaza de esos virus tan peligrosos que nos transmiten constantemente desde la autoridad sanitaria.

Por eso ante la pregunta anterior tendríamos que decir: “Claro que sí, pero primero tendremos que acabar con nuestros propios demonios y miedos, impregnarnos de conocimiento, subyugar el egoísmo y unificar nuestra mente para sentir todo lo que nos rodea como necesario y armónico. Entonces y solo entonces, desaparecerán com por arte de magia las guerras en el exterior también porque, sencillamente no tendrán sentido, ni serán necesarios.

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